El nuevo Hospital de Aranda de Duero es un hospital público comarcal con más de 42.000 m² construidos y alrededor de 25.000 m² útiles.
La climatización de un edificio de estas dimensiones supone un reto importante, especialmente en un hospital, donde conviven espacios con necesidades muy diferentes. Mientras que las habitaciones y las zonas comunes requieren calefacción en invierno y refrigeración en verano, áreas como el bloque quirúrgico, que incluye quirófanos y salas blancas, exigen un control mucho más exhaustivo de la temperatura, la humedad y la calidad del aire.
Estas condiciones hacen que la demanda energética del edificio sea elevada y variable.
Las necesidades máximas de climatización del hospital se sitúan en torno a los 1.236 kW. Sin embargo, alcanzar este nivel de potencia solo es necesario durante determinados momentos del año.
Durante gran parte del tiempo, la demanda del edificio es considerablemente menor. Por este motivo, dimensionar una instalación geotérmica para cubrir el 100 % de la potencia máxima supondría realizar una inversión elevada para una capacidad que se utilizaría durante pocas horas.
La solución planteada consiste en dimensionar la geotermia para cubrir la demanda base del hospital y utilizar sistemas auxiliares cuando se producen los mayores picos de demanda.
La instalación cuenta con 500 kW de potencia geotérmica, aproximadamente el 40 % de la potencia máxima que puede llegar a necesitar el edificio.
Para obtener esta energía del subsuelo se han ejecutado:
– 54 pozos geotérmicos.
– 150 metros de profundidad por pozo.
– Un sistema preparado para producir calefacción en invierno y refrigeración en verano.
Las necesidades máximas de climatización del hospital rondan los 1.236 kW, aunque esta potencia solo se requiere en momentos puntuales del año.
Durante la mayor parte del tiempo, la demanda es menor, por lo que dimensionar la geotermia para cubrir el 100 % supondría una inversión elevada para una capacidad poco utilizada. Por ello, se plantea cubrir con geotermia la demanda base y recurrir a sistemas auxiliares en los picos de consumo.
La instalación cuenta con 500 kW de potencia geotérmica, aproximadamente el 40 % de la potencia máxima que puede llegar a necesitar el edificio.
Para obtener esta energía del subsuelo se han ejecutado:
Uno de los aspectos clave del proyecto es diferenciar entre potencia instalada y energía generada.
Aunque los 500 kW instalados representan aproximadamente el 40 % de la potencia máxima necesaria, la geotermia puede funcionar durante muchas más horas a lo largo del año.
Esto permite cubrir alrededor del 70 % de la energía anual destinada a climatización, priorizando un funcionamiento constante y eficiente frente a instalar la máxima potencia posible.
Los 500 KW instalados cubren aproximadamente el 40% de la potencia máxima necesaria.
Gracias a sus horas de funcionamiento, la geotermia aporta alrededor del 70% de la energía destinada a climatización
En un hospital, además de la eficiencia energética, es fundamental garantizar la continuidad del servicio. La instalación debe seguir funcionando incluso cuando se produce alguna incidencia.
Por eso, el sistema geotérmico se complementa con dos calderas de gas y otros equipos auxiliares, que permiten cubrir los momentos de mayor demanda y actuar como respaldo cuando sea necesario teniendo en cuenta el importante factor de redundancia que un hospital requiere.
Una estrategia que permite optimizar la inversión, aumentar las horas de funcionamiento de la instalación geotérmica y reducir el uso de sistemas convencionales, manteniendo siempre la seguridad de suministro que requiere un hospital.
Porque permite cubrir gran parte de las necesidades de calefacción y refrigeración del hospital de forma eficiente, aprovechando la energía del subsuelo y reduciendo el uso de sistemas convencionales.
Porque la demanda máxima de 1.236 kW solo se alcanza en momentos puntuales. Dimensionar la geotermia para cubrirla por completo supondría una inversión elevada para una potencia que se utilizaría durante pocas horas al año.
La instalación dispone de 500 kW de potencia geotérmica y cuenta con 54 pozos de 150 metros de profundidad, preparados para producir calefacción en invierno y refrigeración en verano.
Porque la geotermia funciona durante muchas horas a lo largo del año. Aunque cubre alrededor del 40 % de la potencia máxima, puede aportar aproximadamente el 70 % de la energía anual destinada a climatización.
En los momentos de mayor demanda entran en funcionamiento dos calderas de gas y otros equipos auxiliares, que complementan la instalación geotérmica.
El sistema dispone de equipos auxiliares que actúan como respaldo, garantizando la continuidad del servicio y la seguridad de suministro que requiere un hospital.




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